jueves, 21 de agosto de 2014

Milonga

MILONGA PA NO MORIR DE PENA.
Estos vientos que han venido pa´ quedarse,
resoplaron las velitas de mi boda.
Hoy me aquejan insomnios en gayola,
por herir a esa minita que tenía
más andanzas que ritmos de la moda.
Le di mi amor, sin mirar zurdas pasiones
robándole mis huellas al destino
de barriovejero en curda,
convencido que el cariño que le daba,
suplantaba las alhajas en su almohada.
Yo la amaba, se lo juro carcelero,
nunca soñé cometer tal desatino,
convertido en un dandy a la gomina...
¡¡¡quien iba a decirme que era tan fulero,
tener cuernos en la frente como un reno!!!
Hacía rato que sus cuentas, vaciaban mi billetera,
mi vida era una perrera, mi esperanza era una afrenta,
y mi fe de trovador fanfarrón y pretencioso,
se caía por el pozo de la desesperación.
Esa pobre provinciana, más vulgar que una cantina,
de una ruta desolada, no prometió nunca nada.
En mi rancho de miseria se escuchaba una comedia
de cautiva innoble y fiera, del fango resucitada.
Pero, aquella madrugada, por un delator traidor,
que ya ni es mi amigo, no peco de compadrón,
le enclavé pese a los gritos del loro de la vecina,
un cuchillo de cocina, y escupí en cara ´el pitón.
Mas viéndola desangrarse y pidiéndome perdón
confesó aquella traición, diciendo que me quería.
Me regaló la poesía que aguató mi corazón.
Acostumbrada a las joyas del cafiolo que por turnos,
le pagaba taciturno, los cien mangos sin chistar,
no podía soportar, el olor de mi pobreza...
despué, perdí la cabeza... corrí a llamar la ambulancia,
aún llorando de tristeza, maldije mi intolerancia,
¡qué importa que me engañara!
No puedo vivir sin ella...
I I -
Déjeme verla Su Alteza. senténcieme con diez años,
que se vaya con extraños, si su boca vuelve y besa
estos labios embebidos de nicotina y cerveza.
Si mi vida ya se fue...que sea feliz, mi princesa,
que al borde la copa llene,
del champagne que la mantiene
vivo porfiado en su ausencia,
ardido en mis agonías,
yegua ardiente en plata ajena,
amorosa en luna llena,
combativa, hasta los dientes,
si se trata de impacientes,que le rompen la guitarra,
cuando la señora habla de su pasada nobleza.
La foto sanguinolenta, me consuela del ahogo
condenado por herirla. Ella lastimó mi orgullo.
Los faroles de las calles del barullo,
mugrientos por la aspereza / de aquel cuarto de arrabales,
por arrobos celestiales de mujerzuelas ladronas
dejan marcas terminales, en el alma y en el lomo
de las bestias animales.
Mi mano fue cruel actora, mi locura fue la estopa,
el filo de mi puñal el asesino inmoral,
no la culpo, fui inhumano, lobo hambriento de gusanos,
intenté lavar la injuria de mi mancillado mi honor
por no quitarle la ropa
y entregarme a un mal amor.
Dígame ¿qué le ha pasado?
Siento frío. No me mienta.
Uno es viejo y no escarmienta

Y lo pasado, pisado.

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