jueves, 2 de enero de 2014

Canción de la dialéctica arribista.

No hay nadie en este mundo pasatista
que admita la igualdad en la injusticia
sin armas ilusorias de milicia.
Me cago en la razón funambulista

que sueña silogismos del artista.
Me cago en la virtud del contra injerto
de zorrinos en un paraje incierto.
Me cago en la dialéctica arribista.

La costra de Fidel, vuelto a la carta,
La del cajón de Néstor  con pancarta,
El muerto en gasa fina  en Carnavales.

Hasta el moño de ser prima de todos,
pues vienen de esas pajas estos lodos.
Espero recompensas terrenales.                                



Si suena la chicharra y el trabajo
fatiga con reloj marcatarjetas,
Decile al puercospín que se lo meta
en el culo servil que usa a destajo.

Los diablos azules son ediles
borrachos de una logia refractaria.
Se confunden el rico con el paria.
El de buen corazón lanza misiles.

El lujo es alegato, y sus desplantes
-para machos estaban los de antes-
maquillan abundantes repertorios.

Sí… bufones hay muchos, demasiados
que rasguñando  el trono de lisiados
el facto los volvió supositorios.

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