martes, 17 de diciembre de 2013

La guayaba

1-

“En medio del camino de mi vida”
dijo el Dante en un verso memorable,
decidí confrontar de modo afable
al puerco que engullía mi comida.
Primero, yo le di la bienvenida
y evité murmurar, para que hable
el rumiante gruñido detestable,
condenado en el punto de partida.
Permití que jugara su movida,
que esgrimiera su lengua como un sable,
que cortara mis alas insinuando
el nombre de una dama conmovida,
y superé el dolor insoportable
a Dios rogando y con el mazo dando.
2-
Y mientras el cerdito me hociqueaba
le canté las cuarenta en buen lunfardo,
me quité de la espalda un grueso fardo
con frescura de dulce de guayaba.
La guayaba es la fruta que pelaba
sin apuro ni pausa ni retardo.
Mimándolo agregué espinas al cardo
que el chancho por la orina supuraba.
Y así, con la experiencia fui alcanzando
el gusto por morder jamón del bueno:
El tonto animalito fue mi estreno.
El tiempo se nos fue desperdiciando
entre pullas y guerras como éstas:
Mis rimas de catorce son modestas.
Coda:
Ignoran mis reclamos. ¿Hasta cuándo?
Acaban con la paz, los aguafiestas.
¿Veintiocho? Pregunta en las encuestas.
Se abre mi apetito ejercitando.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Tu huida

Cómo duele saber que mentiste
al decirme “te quiero, mi vida.”
Me dejaste el dolor de un infarto
y el amargo sabor de tu huida.

Que no aleguen que el tiempo es la cura
los que nunca sintieron pasiones.
Que no recen por mí las heridas
ni me impongan jamás condiciones:

Que no mire hacia atrás, que me calme,
porque tuve en mis brazos: locura,
la belleza de mil obsesiones,
y este sordo dolor en tributo

que no logro explicar en canciones
que se acaban en pocos minutos.
Terco amor por la literatura
a la infiel traficante de acciones,

que comió de mi pan y mi carne
embaucándome con conjeturas
de un futuro reñido del viaje
de quien cambia sudor y estaciones.

Y dos días después de la fuga,
el siguiente y novato exiliado,
remontaba con su terca historia
en el álbum del enamorado.

Nuevamente a fingir que era oruga
que quería soñar mariposas.

Hoy se cumplen tres meses de engaño
con el tipo que la ha cobijado;
muchas veces pregunto si extraño
el perfume del pelo adorado

o ese vómito avieso en las noches
que llegaba borracho hasta el baño.




No será fácil  rescatar al prisionero
si ardió sin fuego al pensarte con aquél
que te ha alejado de su cuarto de soltero.
Vete tras él.
No vuelvas nunca, corazón de leña dura.
Falsa madera de quebracho de tonel.
Con viento en popa, cambiaré la cerradura
y no te oiré.
Y no abriré.
Vete tras él.
Cómo duele saber que mentiste
al decirme “te quiero, mi vida.”
Me dejaste el dolor de un infarto
y el amargo sabor de tu huida.


viernes, 27 de septiembre de 2013

El tiempo es redundante...

El tiempo es redundante e inexacto.
Le dije entre acto y acto:
La inglesita romántica era yo.
La Glenda en cueros,
en el desayuno de la pasión.
Belleza  ven:
Hagamos gran impacto.
Mándame un pasaje de avión
y volaré a tus brazos,
a romper en (mil) pedazos
este odioso rock and roll
sin ton ni son.
Con Cortázar y demases,
 los Beatles y sus compases,
la niña mala se deschavetó.
Corococó co co co có.
Si quieres…
Si quieres lascivia sin condón
cuenta  el cuento del corazón.
Un día de éstos lo verás:
me pondré una minifalda, y
con  mis piernas en tu espalda
despertarás
Mándame un pasaje de avión…
y volaré a tus brazos,
a romper en  MIL pedazos
este odioso rock and roll
sin compasión.


lunes, 5 de agosto de 2013

Delicuescencia (LA CORISTA)

Delicuescencia
http://orficas.wordpress.com/2009/10/18/hello-world/
.

En letárgico estado, la corista
esperaba la muerte en un rincón,
pasando  el rato,   fuera de la pista,
entre función y función.
Era  espía del arte y de la danza
fumaba sensualmente,
cual puta de ocasión,
negándose a pesar en la balanza
si vale más un cuerpo tibio y envolvente,
que el orgullo de aplausos, que  su mente,
recargada de trajes desgastados
recusa ante el  ausente corazón ajado.

Qué  mal bocado.
Qué papelón sufrió.
Que campo descampado.
Creía que lo había hipnotizado
con su delicuescente decorado
sin micro ni condón.

Vaya tormento el himno de la noche
que acechante trepida ebullición,
con luces de Novalis decadentes.
de  mera sinrazón indiferente
si canta una canción extraoficial.

En  una gruta artificial,
vulgar y recurrente,
que canta contra la corriente,
de espeso lodazal.

Decidida a escapar de la vertiente
intentaba  volar como esa hoja
del árbol otoñal que la despoja
de sueños de farándula y de fama.
Aúlla su simiente, cuando miente,
metáfora con labios de serpiente
buscando nueva cama,
que la lleve a creer que hay un mañana
que la aguarda incipiente al abordaje.

La corista jamás es una dama,
ni estrella ni señora.
Es la chica que canta el estribillo
del dueño  de escenarios con blindaje
La corista es un grillo,  atlético  y sencillo.
La que llora.
A veces es cigarra de algún viaje
al ritmo de martillos y embalajes,
o mucama que limpia telarañas;
y aunque bese  el anillo
del  triste solitario que la ultraje,
hosca y huraña,
la corista se acuesta con su ruina
de bajarle la fiebre a la rutina

en la calle del Pez de Malasaña.

jueves, 7 de febrero de 2013

escuchar al corazón

Escuchar al corazón con alegría,
escuchar al corazón con fe y paciencia,
escuchar al corazón, buscar su ciencia,
empezar con pasión un nuevo día.

Escuchar con celo el nuevo advenimiento,
el latido de Dios en la conciencia,
unirnos en amor por la evidencia
del cambio elemental sin sufrimiento.

Escuchar y escucharnos en el viento,
sin dudas ni temor, ante lo humano,
sentir que somos uno y de la mano
vendremos a fundar un regimiento.

Si nacimos del caos y del ruido
oiremos con cuidado su mensaje,
podemos acercarnos a este viaje
combinando las notas del sonido.

Escuchar al corazón con esperanza,
escuchar al corazón a toda costa,
escuchar al corazón, crear la posta
dar vida espiritual a la alabanza.



Lu

Un poema-canción que como dice la intro, fue una pequeña improvisación para regalarle al nuevo día.