viernes, 14 de septiembre de 2012

Suplantador de Joaquín

Han dicho de mí que soy,
un suplantador de besos.
Los fanáticos obsesos
se enfadan si les contesto
que no busco, de repuesto,
amor, pues tengo pareja,
la musa que me acompleja,
la novia de sinrazones
que me clava sus tacones
mientras bailo con la mara.
No la aprecian ni Alfaguara
ni Planeta ni Visor.
Toro Salvaje la llaman
los poetas que la aclaman
en broma en un ascensor.
Apaga el televisor.
Encuentra una vida, nena.
Te persigue una condena.
Cada día olor peor.
Ya veis que no habrá secretos
en este mundo traidor
que funcionen de amuletos
contra escorias y dolor.
Otra copa, sí señor.
Otro tequila en los huesos.
Aguántate si bostezo
de la estúpida que lee
lo que ella quiere y se cree
que no tengo corazón.
Punto y firma el resacón
de los libros de Verdades.
Cada noche, vanidades
que esperan el resbalón
con torpes ingenuidades.
Cuídense sus santidades
de un jienense payador,
para soñar no hay edades
y mi Lupe es la canción:
Maravilla de Martínez
que presentan en los cines.
Perdonadme la emoción
si escribo en un paredón
y pinto caricatura
cuando se me pone oscura
la Nueva Ley del Talión.

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