domingo, 5 de febrero de 2012

improvisaciones endecasílabas. Malditos...

Malditos sean los flacos impotentes,
que se la rascan porque no se empina,
que se burlan de gordas de la esquina.
malditos los ladrones diferentes,


Malditos los cantantes que se abusan,
de su fama, sus pedos y sus risas,
malditos los que pierden la sonrisa
cuando alguien se las hace ver obtusa.

Malditas las peruanas implicadas,
que se creen las reinonas de la Java,
sin Script, porque las letras no son paellas,
malditas las guarangas, las doncellas,
que venden cuerpos a cambio de nada.

Malditas las Marías tan de Nadie,
el Rosario que a veces adivina
maldito sea el rey de las barajas,
porque el as de espadas nos domina,

Malditos sean los socios chupapollas,
la poli que le apunta con gran falo
cuando pone a inocentes las esposas,
malditas las esposas del más gallo
que se asombran si pisa a otras gallinas,
malditas profesoras argentinas
que se llevan los lauros de cipayos.

Maldita sea la voz de la experiencia,
la gordura del flaco, sus sirvientes,
malditos los avaros, los dementes,
malditos los paupérrimos con Cía.

Malditos los que nunca lo creyeron,
los que apoyaron las mentiras bobas,
las sopas y el goulasch con excrementos,
los cínicos, cobardes, los que soban.

Malditos los que olvidan a sus hijas,
los que prestan su novia, los macarros,
los tontuelos del culo que son guarros,
los endebles detrás de la cortina.

Maldita la ventana que fue divina,
la adoración entre los infelices,
malditos, y no acabo los matices
de tanto maldito que llora por argentina.

Malditas las peruanas karatecas,
inmundicias del culo de este mundo,
que alardean sus tetas imperfetas,
en el pasillo de los vagabundos.

Malditas las putonas que perfuman
en la cara su burda intolerancia,
malditas las que apestan la fragancia
de los puchos que otro se nos fuman.

Malditas las que juegan con las loras,
las imbéciles que venden alma y cuerno,
malditas sean las gatas del invierno,
malditos esqueletos en persona.

Malditas las que son tome y daca,
las sudacas que huelen marihuana,
los irritantes que sudan axilas,
los pajareros, los insecticidas.

Los cantautores que necesitan farlopa,
la música que cantan los de estopa,
los que viven del curro ¡pobres gentes!,
malditos los mediocres, insurgentes,
los blasfemos, los trompos sin pelotas.

Malditas sean las abejas en los taxis,
los alemanes con viejas manías
las ilusas que hacen artesanías,
los músicos que venden mala praxis.

Malditos los chingones, las mesadas,
los salmones que en la contracorriente,
se sienten superiores a la gente,
malditos tus acuarios y empanadas.

Malditos los chorizos que chorean,
los chateros que chatarrean,
los chotos que chotean,
los chatos de chatarra,
los chitos de chisteras,
los chutes de carrera.

Malditos sean los cerdos que nos venden
alubias y ofrecen bombones,
malditos los que carecen de oído,
absoluto y radial para ser dignos,
malditos los machotes filipinos,
los machaques de filis argentinos.


Malditos los que hacen famosos a molinos,
los que me aman secretamente,
los que esperan que les tire un hueso,
una carta, apenas un exceso,
los que la buscan, los que pisotean,
los que la presienten,
los que quieren bailar con la más fea,
los sabuesos que son detectives,
los cerezos, que tartas rastrean,
los arrastrados por un bocado,
los que esperan el beso más amado
que nunca llegará a esos carriles.

Malditos sean los hijosdeputas,
dicho con sentido insultatorio,
malditos los hijosdeputas,
que no entienden
que es un GRAN VIVA en los locutorios.







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