domingo, 5 de febrero de 2012

una canción asabinada

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EL CANTO DE UN CANAUTOR.


Cuando llegaste a mi senda,
de absurdo payaso errante,
de tanguero intolerante,
más borracho que una cuba,
me devolviste la duda,
la ilusión y los picantes.

Yo siempre recojo el guante
de petardas respondonas
Boteros embaucadores,
al borde de una partida,
¿te dije que eras mi vida?

Lo eras al fin de cuentas.

Con rimitas facilonas,
y acento bien andaluz
fui perdiendo la testuz,
al palo de mi jamona,
porque para ser tan mona,

y buscarse un mamarracho,
-que es este ese buen muchacho
que se presenta en persona-
has de ser la gordinflona
más descará del picacho.

Es cierto soy la Sabina,
un atracador de bancos,
amante de una argentina
que me fue tirando de tantos.
Risas, duelos y quebrantos.

La cuestión que la fulana,
es mi mojino escozío,
la novia con que me río,
la madre de to´s mis gatos
(me persigno en sus zapatos)

Lu con Efe de felatio,
de felonía y frescura,
Lú, espérame en el patio
que me mata tu hermosura.
¡Qué locura!

El macho cabrío de hoy
está arde que te arde
y vivo a pajas, compadre
que ya no sé más ni quien soy.
Hoy por hoy, es lo que doy.


Aquí me pongo a cantar,
(se lo robé al Santos Vega)
aquí me pongo a contar
las morriñas de la abuela.
¿Quieres tenerme la vela?


Porque soy un aprendiz,
un pollino, una perdiz,
un perdigón de escopeta,
porque soy muy mala jeta
un torpe y un baladí.

Me atrofia la mente el punto
de no saber qué decir
cuando la noche está en calma
y el molino se hace oir,
y solo sé desvivir.

Esperé trincarla un día,
y no tuve más consuelo,
que perder a mi Lucía
¿será que ya soy abuelo?
Por mi Lu, estoy que vuelo.

Porque los años no sobran,
con bolas de carne asadas
escarmientos de empanadas,
becarias,

Pero como ella ninguna,
ni hijas, bodas ni testigos,
ni maricones ni amigos,
la porteña es la mejor
la que luce del candor

de las niñas agraciadas
que levitan con las hadas.
la más bella, la más rasta,
la que prepara la pasta,
la que consagra la casta,

la que convierte mis horas,
la que niego por despecho
porque nunca en ese pecho
puse mi nariz de alcoba
ni en su tiempo ni a deshoras.


Caballeros, que si lloro,
no es de risa, es de miseria,
yo buscaba diversiones
y encontré una mujer seria,
y yo en estado de histeria.


No miente, ¿por qué lo haría?
si dice que traicioné
sus ansias de amar un día
a esa tan Lou Salomé.
Policía, espóseme.

y póngame las cadenas,
por la sangre de mis venas,
por buscar otras caderas
la historia ya la cargué
acusado acúseme.

Por eso pido perdón

a todo aquél que esto lea,
si a mi amor le dije fea,
vieja, loca o arrogante,
es que pensé que era el guante
que calzaba Dorotea

Y cuando venga este sábado,
al altar de Relatores,
la estarán rodeando cientos
de paisanos delatores
que camuflan mis dolores.


Porque le sigo los pasos,

la necesito en mi casa
-prepararé una película,
mientras el tiempo no pasa,
el calor es de canícula
y yo ya estoy en la guasa.

En un verso que quedó trunco
es el que falta corregir,
donde dice solo becarias,
las que cobran, debe decir,
sin por esto maldecir.

Ya no soy el de la once,
soy coplero y amanuense,
me voy a la cama ahora,
con mi manita forense
porque ella siempre me vence.







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improvisaciones endecasílabas. Malditos...

Malditos sean los flacos impotentes,
que se la rascan porque no se empina,
que se burlan de gordas de la esquina.
malditos los ladrones diferentes,


Malditos los cantantes que se abusan,
de su fama, sus pedos y sus risas,
malditos los que pierden la sonrisa
cuando alguien se las hace ver obtusa.

Malditas las peruanas implicadas,
que se creen las reinonas de la Java,
sin Script, porque las letras no son paellas,
malditas las guarangas, las doncellas,
que venden cuerpos a cambio de nada.

Malditas las Marías tan de Nadie,
el Rosario que a veces adivina
maldito sea el rey de las barajas,
porque el as de espadas nos domina,

Malditos sean los socios chupapollas,
la poli que le apunta con gran falo
cuando pone a inocentes las esposas,
malditas las esposas del más gallo
que se asombran si pisa a otras gallinas,
malditas profesoras argentinas
que se llevan los lauros de cipayos.

Maldita sea la voz de la experiencia,
la gordura del flaco, sus sirvientes,
malditos los avaros, los dementes,
malditos los paupérrimos con Cía.

Malditos los que nunca lo creyeron,
los que apoyaron las mentiras bobas,
las sopas y el goulasch con excrementos,
los cínicos, cobardes, los que soban.

Malditos los que olvidan a sus hijas,
los que prestan su novia, los macarros,
los tontuelos del culo que son guarros,
los endebles detrás de la cortina.

Maldita la ventana que fue divina,
la adoración entre los infelices,
malditos, y no acabo los matices
de tanto maldito que llora por argentina.

Malditas las peruanas karatecas,
inmundicias del culo de este mundo,
que alardean sus tetas imperfetas,
en el pasillo de los vagabundos.

Malditas las putonas que perfuman
en la cara su burda intolerancia,
malditas las que apestan la fragancia
de los puchos que otro se nos fuman.

Malditas las que juegan con las loras,
las imbéciles que venden alma y cuerno,
malditas sean las gatas del invierno,
malditos esqueletos en persona.

Malditas las que son tome y daca,
las sudacas que huelen marihuana,
los irritantes que sudan axilas,
los pajareros, los insecticidas.

Los cantautores que necesitan farlopa,
la música que cantan los de estopa,
los que viven del curro ¡pobres gentes!,
malditos los mediocres, insurgentes,
los blasfemos, los trompos sin pelotas.

Malditas sean las abejas en los taxis,
los alemanes con viejas manías
las ilusas que hacen artesanías,
los músicos que venden mala praxis.

Malditos los chingones, las mesadas,
los salmones que en la contracorriente,
se sienten superiores a la gente,
malditos tus acuarios y empanadas.

Malditos los chorizos que chorean,
los chateros que chatarrean,
los chotos que chotean,
los chatos de chatarra,
los chitos de chisteras,
los chutes de carrera.

Malditos sean los cerdos que nos venden
alubias y ofrecen bombones,
malditos los que carecen de oído,
absoluto y radial para ser dignos,
malditos los machotes filipinos,
los machaques de filis argentinos.


Malditos los que hacen famosos a molinos,
los que me aman secretamente,
los que esperan que les tire un hueso,
una carta, apenas un exceso,
los que la buscan, los que pisotean,
los que la presienten,
los que quieren bailar con la más fea,
los sabuesos que son detectives,
los cerezos, que tartas rastrean,
los arrastrados por un bocado,
los que esperan el beso más amado
que nunca llegará a esos carriles.

Malditos sean los hijosdeputas,
dicho con sentido insultatorio,
malditos los hijosdeputas,
que no entienden
que es un GRAN VIVA en los locutorios.







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Publicado: Sab Feb 19, 2005 3:54 pm



Asunto: RIMAS BURLONAS Y PICARESCAS.


Que verborrea, que verborragia,
que maldita esta hemorragia
de versos mal concebidos,
yo le aflojo por descuido
y aparece como magia
un pirata que es bandido
adicto a la antropofagia.
Ginófago ginecólogo,
archisabido psicólogo
de parientes o hermanastros.
Mucho humo en el camastro
mucha letra poca monta,
no puedo ni aunque quisiera
llegar a sumar siquiera
palabra sobre palabra
-hay ángeles con espalda-
y miguillas en la cama.

Mejor, que cante tu hermana
Reina Isabel de Inglaterra
que este poeta me aterra
con faldas de "lusitana"
Que aunque quiere ser Camacho,
es un pibe tan borracho
que a mi se me van las ganas.
Cada dos palabras rima
con un verso de tarima.
¿Acaso hay que ser audaz
y quitarse el antifaz,
pasamontañas y el velo?
Ya me cansé del abuelo
que acusa que tiene veinte.
Se le nota lo caliente.
A mí no me toca un pelo.

décimas improvisadas

Sabaté no solo rima
le ha faltado a sus payadas
muchas veces mal contadas
van las sílabas sin prima
que paguen lo que escatima;
si buen alumno usted fuera
haría que en esta espera
de versos de consultorio
se esculpiera un promisorio
y fugaz Museo de Cera.

Lu