miércoles, 6 de octubre de 2010

Las coplas de Anahí.

LAS COPLAS DE ANAHI MORAL.











I -







Bailen todos esta copla
parida en una canción
que cuando el viento no sopla
amaina la inundación.

Yo no soy buey parejero
ni torazo en rodeo ajeno,
tocaré cualquier bolero
porque soy músico güeno.

Comandante sin capucha,
paisana del primo hermano,
marina en tierra de lucha,
personaje franciscano.

Soy cuatrera por oficio,
matrera, pompa de vino,
embaucadora por vicio,
contra juergas del destino.


La noche viene llegando
con la luna entre sus brazos
Y yo te vivo añorando
aunque me olvide tu abrazo.

Quiero el poncho de tu risa,
empanadita en mi boca,
que te ates con mis trencitas
a los picos d´esta roca.

Soy gaucha y soy argentina
ruiseñor de picaflores,
tahúr, fullera y ladina,
nunca sufro mal de amores.

Sin embargo, en la distancia,
la jornada es un tormento,
el ardor es su jactancia
los vientos son su lamento.

Por tierras litoraleñas
avanzan los Carnavales,
para que salga la Reina
de episodios nacionales.



II



Estas coplas madrugadas
al calor de los artistas,
son el canto de las hadas
y de los bailes, las pistas.

Los hombres son bien astutos
al momento de rajar
¿para qué sirven los frutos
encerraos en un pajar?


No busqués mozas de aldea,
pa´ añorar malas andanzas.
Buscate una fiera fea
que te enllene bien la panza.

Al hospital provinciano,
caserón de muertos vivos
llegarán muchos enanos
cuando se carguen de frío.

Los años y la experiencia,
el amor y los asuntos,
la moral y la conciencia
casi nunca marchan juntos.

Pegaso, el caballo alado,
Apeles, pintor de fama,
son mis vecinos de al lado,
los Cervantes de una dama.

Tan bella la enunciación
tan dulce que deja huella,
tan tirando al corazón
de una muy vieja doncella.




III-


Los hombres que cantan solos
cruzan puntos cardinales
como pateando a los bolos
de apetitos funerales.

Cuando buscan correrías
y levantan polvareda,
no conciben compañía
sin Luna de Avellaneda.

En los bares que los pierden
se emborrachan con fantasmas,
pedirles que nos recuerden,
¡ahijuna que causa pasma!

Octosílabos copleros,
las palabras como lanzas,
a poetas arrabaleros
les revientan en la panza.

Si Satán se levantara
de su tumba de incendiario
con sermón de contra cara
negaría el noticiario.

Los papeles en el Metro
se vuelan por la ventana,
papelón de buena gana
en los videos de Retro.

Porque las letras nos mienten
mucha imagen sin sentido,
para contarnos "de oído
absoluto" cuanto sienten.


Yo por no esquivar el bulto,
le contesto con cariño.
Mis poemas son para adultos
y mis rimas para niños.



IV -



Creer que míster Sabina
cenara con ña Letizia
es, por decir cosa fina,
desconocer la noticia.


Ni ostras ni almejas probaron
en mansión de Relatores,
¿acaso los que robaron
ahora son grandes señores?


Como ya dije en sonetos
el sábado del cumpleaños,
Sabina perdió el respeto
y se rió de los maños.


Dijo a todos los lectores
que la Princesa del Barza,
comió con comendadores
y juglares de comparsa.


Después, himno del Atleti,
choripanes con buen vino.
¡¡¡No me digas que la Leti
es también Lucía Folino!!!


Carbonell desconcertado
preparando editoriales,
ahora pasa de ripiados
que parecen de Perales.


Y Javier sexagenario
con un ataque de tos,
se burla de este rosario
que han rezado más de dos.


Varona en la bulería
festejaba el cumpleaños,
brindó por Andalucía
para aligerar los daños.


En calle Melancolía,
se escuchan risas y voces,
de ladrones sin maría,
borrachos, pero precoces.


Don Felipe en el palacio
no muestra su indignación.
porque despacio, despacio,
esto de la un empujón.


¿Desmentir una mentira?
Jamás lo haría su esposa.
Ellos saben cómo tiran
a la chusma, estas cosas.


Bendicen a los cantantes,
enemigos poco serios,
y se calzan bien los guantes
dejando el caso en misterio.


Aprovechan la ocasión
para que el pueblo lo ame.
Hoy, cambiemos de canción:
El buey solo bien se lame.


Y no contesto por dama,
por no espantar al redil,
de un andaluz que en mi cama
prueba su estado incivil.


Si alguno sufre almorranas,
o si su boca se espesa,
no le quitaré las ganas
de cenar en nuestra mesa.


La Pepa invita, compadre,
el postre lo pondré yo,
aqui no hay perro que ladre
la pucha que lo tiró.

No hay comentarios: