domingo, 22 de agosto de 2010

El capitán retraído

El capitán retraído
que permanece callado,
otra vez nos ha mirado
con el son de su latido.

Capitán de voz en cuello
que recita coplas viejas:
las dudas que tú despejas
son las marcas de tu sello.

Hace unos días la chica
/tan sabina, como es ella,
te regalaba una estrella
de amor, feldespato y mica.

Y hablando de fe y de pato,
en el reloj sin tic tac
de los foros que hacen cuac,
te aviso: vuelvo en un rato.

¿Es divertido reír?
La pregunta me aperpleja,
es una duda compleja
la que habrá que discutir.

La risa no es divertida,
lo divertido da risa,
si te quito la camisa
me llamarás atrevida.

No hay mejor jauja que ésta,
la gran burrita peruana
que en la noche toledana
escuchó tocar la orquesta.

Con tantas alegorías,
con permisos y respondes:
¿no serás acaso el conde
más crápula sin Lucía?

El capitán abandona
el barco porque es cobarde.
La tarima está que arde
me lo han dicho a mí en persona.

Entonces, Pancho Varona,
que es el socio y enemigo,
se presenta por testigo
del juego líbero in Zona.

No hay kikirikí que valga,
ni mariachis, ni gitanos,
que me detengan las manos
que hacen chas-chas en tu nalga.

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