miércoles, 10 de marzo de 2010

un sonetito a Borges.

Los argentinos somos así.
“yo vivo... me dejo vivir.”





A Jorge Luis Borges como a los tangos
los empezamos a valuar de viejos,
sus tiempos circulares, los espejos,
El otro yo, el mismo; El amenazado;


El truco: “cuando rajés los tamangos”,
Los kenningar con énfasis de aliento,
Esas Milongas, su Remordimiento
¿Habré yo cometido ese pecado?


Nostalgias del envido y del te quiero.
Chau, papusa, oí al compadrito
Mano a mano, con Flor en el ojal.


Pasando de canciones de ropero,
de Neruda, Discépolo y de mitos,
vislumbraba bulines de arrabal.

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