viernes, 19 de febrero de 2010

menudencias

No venga con menudencias,
paisano de correrías:
las sidras se toman frías
y en Nochevieja, prudencia.

Se lo digo por su aprecio
ya ve que le quiero bien,
nadie sigue un pobre tren
que de noche alza su precio.

El runrún de su guitarra,
me resulta conocido;
quiero decirle, querido,
que se enllene bien la jarra.

El Rioja, que bien se bebe
se nos sube a la cabeza,
tenga cuidado que besa
la camarera del jueves,

que es potra fiera y arisca
la gaucha que se entrevera
(cuídese del calavera
y no le juegue a la brisca).
En estos recintos,
yo soy Fidel Pintos.
Ni tontos ni locos,
que somos bien pocos
y todos tenemos
defectos extremos.
Por eso le digo,
mi flipado amigo
que juega a las rimas
con algunas minas
que ríen de nervios
por versos soberbios
que si algún fumeta
(amante de thetas)
se mete a ser rana
con una fulana
le apunto y le estoco
su alianza con locos.
Soy sabia en esgrima,
estoy en la cima
y no me emborracho
con estos muchachos.
Me voy que me esperan,
la Vida está afuera,
y no le hago daño
ni miento ni apaño
su poca cordura,
su sutil locura.
Basta de guerrillas,
vivan las sombrillas
en playas de arena
y la Nochebuena
de paz en Castilla.

lunes, 1 de febrero de 2010

A la poli de Moratalaz.

Me rompió el corazón en siete partes,
me dijo que me amaba y lo sentía,
meterme tras las rejas fue su arte
de influencias y malas compañías.

Menos mal que la poli suspicaz
fuera gente decente, buena gente
que combate la guerra con la paz
sensatamente, muy sensatamente.

Supieron que su turbia hipocresía
me arrollaba hacia el lecho de la muerte
hundiendo mi ataúd en membresías,
horror de los horrores, mala suerte.

El conflicto: la lengua usurpadora,
las fallas que no cuentan las canciones,
los socios de familia encubridora,
un nombre de mujer, los polvorones.

La noche que encendía fue mi fuego,
los gritos, los chisperos, la tormenta
que muere por su boca de pez ciego
y de sed de venganza se alimenta.






















Lu