martes, 8 de septiembre de 2009

Lágrimas de cristal azul,
Semana Non Sancta y Santa.
vírgenes que bajo el tul
son envueltas en Top Manta.
Los chicos gritando Cool!
aplauden siempre al que canta.

Procesiones de Sevilla
miradas desde la cama
un tentempié de Rodilla
y una secre que se inflama.
Jesús Quinteros que ensilla
y Joaquín con su proclama,
son el grano y la espinilla
en el rostro de la dama.

Reporteros sin fronteras,
amigos de Ana Belén,
unidos por candeleras
que no se bajan del tren.
¡Viva el Sur de las horteras
que en los diarios no se ven!
Exclaman las botineras
que se lo cobran todo a cien.

Los letreros que ilumina
la Noche Abierta de Fuentes:
Sánchez Drago y Morfina,
Echenique en expedientes,
crucigramas de Latina
que duerme bajo los puentes,
amonestando en la esquina
a los drogodependientes.

Los poetas que hacen mil
y no logran editar
en el camino al redil
sólo les da por llorar
porque los reyes de abril
la dejan en el hangar,
como peón de albañil
no los dejan navegar
ni actuar en el vodeville.

Sin Fidel ni Zapatero,
ni efecto K ni aguardiente,
las trenzas del patotero
péinanse en zona caliente.
Nunca más podrá el banquero
humillar al inconsciente.
A veces, el más certero
es quien va contracorriente.

Mafiosos y partidarios,
izquierdistas sin partido,
vecinos del telediario,
las novias de los maridos,
se creen los fiduciarios
de la verdad y el sentido
y se endiosan como arios.
Si rezan algún rosario
no se quitan el vestido.
Cretinos del calendario
que hacen lifting del oído.

Son pintores, son artistas,
que enaltecen la ternura,
son músicos, periodistas,
amigos de la cultura,
de la paz, de la simpleza,
antisidas con cordura,
la libertad los conjura...

Pero ¡AY! que si los de abajo
les piden algún favor
que les merezca trabajo,
se retractan. ¡Sí, señor!
Menudos escupitajos
tiran gases con olor.

Si te mienten como Judas,
por no perder los anillos,
dos palabras que son mudas
de canciones y estribillos,
te matan, y por las dudas,
te entierran en los pasillos.

En la semana de Pascuas,
esto es así de sencillo,
dejan a Cristo en las ascuas,
con la cruz por los pasillos.
Y se van con sus cuacuás
a seguir luciendo brillos.
Fuera viejos bastardillos
y que no vuelvan jamás.

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