lunes, 13 de julio de 2009

La mujer que no quería ser musa.

Ser la musa es muy ingrato,
lo digo por experiencia,
abusan de tu paciencia,
y se pasa mal el rato.

Para colmo si "avivato"
cobra en euros su elocuencia,
no hay musa sin resistencia
ni llanto por desacato.

Cometen prevaricato
las damas de blanca ciencia
que derrochan eficiencia
para pasarles el dato.

Que no diga que soy gato,
ni no novia. Es mi advertencia
que ante su incomparescencia
iré en busca de mi plato.

Porque el hombre es un ingrato,
un ladrón con imprudencia,
un marrano en la indecencia
y un pichón de turulato.


¿Y dirás que no hay zapato
que calce su indiferencia?
Perdoname la inclemencia
pero a ese idiota delato.


¡Mica, cuarzo, feldespato,
oro, plata, con la anuencia
del poeta en decadencia
y a mí nada? Yo lo mato.


Abusando de mi innato
amor por rimar querencia
como ardid de preferencia
me llamó Lucas, el Pato.


Si no la gano la empato,
y perdonen la insistencia
que dicta: maledicencia
a quien nos birla a rebato.


Le ha costado bien barato
su relés de intermitencia
condensando inteligencia,
con desprecio y con maltrato.


¿No le faltará fosfato?
Se nota su incontinencia
urinaria, pestilencia
por moderar su Arrebato.

Labandónico nonato,
Estopero por herencia,
Secretos de la Regencia:
el chivo del colifato.´

Este es ahora mi trato
me paga con suficiencia
o destruiré su coherencia
de seductor mojigato.

---


Con carretera y top manta,
llegaste al Premio: Lucía,
no me vengan los espías
a chupar, porque me encanta.

Si querés traigo otra fanta
que es mejor para el Rey ciego,
dejar de buscar talego
y admitir a la ele-fanta.

Una es alguien porque canta
pero yo no sigo el juego,
si no hay dinero, don ego

la inspiración se te pianta,
soy tu arena de garganta,
quiero mi parte o les pego.

--

Falta mucho todavía,
la trampa fue bien tejida
y por esa Musa ardida
se subieron al tranvía.


Son un par de coterráneos
metidos a bombardear;
tienen poco que alardear,
vecinos mediterràneos.


Que si el Norte fuese el Sur
como escribiera don Mario,
sacarían del armario
a quien merece el albur.


No les plancho los blusones,
don Manolo, se lo juro,
recibiendo perdigones
el corazón no lo curo.


¿Quieren gratis la sirvienta?
deberán compartir mesa,
porque a mí "de la cabeza"
no me lllaman Cenicienta.


¿Has visto el paso de cebra
que toreaba aquel espía?
Renacuajos de la Cía:
No trabajo más de negra.


Por mucho que alguna Dama,
de tan blanca azucarada,
ponga plumas en la almohada,
yo no les haré la cama.


A prepararse con eso
de cocinar tallarines,
escuderos mandarines,
es domingo, rallen queso.


A limpiar la-portería*,
después de leer el diario,
te me rezas un rosario
de milagros de Lucía.







la-porteria.blogspot.com

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