lunes, 13 de julio de 2009

Romance del viejo don Joaquín.

Romance de viejo don Joaquín.


¡Ay! qué exceso de Pachuli
¡Ay! qué larva que despoja
el mariachi del mortero,
el doctor que la deshonra,
el buscador de las hojas
su mascarilla emponzoña
si a la Luna se amarraba
que era la manta en persona,
corazón de una sardina,
puro porro que se borra,
malvada la sinrazón
porque le embrida la boca
le desenamora el arma,
marchita a paso gayola.
Viejo Joaquín, la Mordida,
Galileo en polla coja,
tan gitano mariquita,
tan burlón de su Cantora,
tan espina en merca dada,
ala Morena en la copla.
El secreto del sudario
del rímmel de la Pantoja
le arrebuja las patrañas
y por miedo no la nombra.
Los mismos que lo aplaudían
blasfeman cuanto se asombran,
los que antaño le bailaban
hogaño dicen CABRONA,
los cuartos del pregonero
de mala entraña pregonan
al por mayor las duquelas
de Joaquín, la picha floja.



más de lo mismo...

¿Qué cuáles versos preguntas?
Las rimas, los chascarrillos,
Sabina, guardó el cuchillo
ante las novias presuntas.

Su descaro y desatino
tuvo limites siniestros
en sus ripios ambidiestros
hablándome en "argentino".

Si lees las entrevistas
descubrirás cien razones,
novias gordas, papelones,
todo escrito en las revistas.

No coinciden los cuerpazos
de "La Jime" en carne viva
y no es peruana "la piba"
a quien metió manotazos.

Compré libros en Corrientes
que el viejo se atribuyó
y alegaba que ayudò
a guardar bolsas un dìa.

Me llamaba su Pandora,
el cajón desastre en pleno,
su Sinatra, su Segura,
su Lope, Pancho y sereno.

Las fotos de photoshop,
las palabras eran mías,
de tales noches y dìas
del fogoso Robocop.

Quiero explicarlo y las rimas
me resultan impotentes
de palabras diferentes
de los que cobran las primas.

Habrás oído decir
que su "no novia" fulana
era una hija lejana
-que zanguango pa´ mentir-,
de Vargas Llosa paisana,
Morena en Guadalquivir.

Todo era falso, todito.
Gasté fortuna en llamadas
al que comía "empanadas"
hamburguesas de lo-mi-to.

Viajé a Madrid a mi costa,
me presenté en el teatro
pero el Rey del dos por cuatro
me dejó en la trocha angosta.

No quiso abrirme la posta
del escenario gustoso,
pero dijo ser "mi esposo"
y abonarme con su bosta

de Boca de los partidos
de millonario ladrón,
de náufrago y polizón,
de torero empedernido.

Resumiendo, ¿qué te digo?
que quien le espetó, ¿adivina?
¿quien /te/ hace la agenda, Sabina?

Maradona por testigo,
que es Dios, para la Argentina,
fue esta morocha de esquina
y la Bolocco se inflaba.

Al fin debió, de rodillas
cuando el calor no pasaba,
pedirle perdòn por lerdo,
no sabía que entre "cerdos"
se encontraba, entre comillas.

Podrìa escribir mil folios
de motivos o de infamias,
que van desde sus patrañas
de llamarme con oprobios,
con nombres de otras mujeres,
-dice que paga placeres-
y a mí me usaba a su suerte,
¡¡¡Y lo salvé de la muerte,
del luto y màs menesteres!!!

Para peor, el muy ladino
vivia haciéndose pajas,
la verdad es que sus jajas
son el cinismo asesino.

Como he dicho más arriba
creía que era la única
me tapaba con la túnica:
del Top Manta sin saliva
no me pagaba una copa,
se llevaba Juan sin Ropa
mis energías vitales,
mi inspiración de arrabales
y se chupaba la Coca.

Coca Sarli, Coca ína,
Cola Light y Coca Cola
no me devolvió ni un hola
el mafioso don Sordina.
Lo saco de sus cabales
con la KGB y la Cía
o no me llamo Lucía
vengadora de portales.


Oh glorioso, san Joaquín
Ramón de las Morenadas,
tu nombre es una ensalada,
tu cara es un adoquín.

Pareces tú, ring tin tín.
Mas vale ciento que nada,
no volverá la ensaimada
de las bodas ni el festín.
Sin musa y tan parlanchín
Oh, mi macabro Joaquín

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