viernes, 3 de julio de 2009

Niño Juancito

El niño Juancito retiene un correo
de un familiar del Rey y sonará muy feo
guardar para uno buena información.
¿No sabe que estamos en un callejón
sin salida? Él presume de entreverlo
en su casa, a solas. Quisiera creerlo;
por mi desventura: mentiras piadosas
¡Qué vamos a hacerle, así están las cosas!
Bendito maldito, maldito bendito
no puede usted darme algún consejito:
no digo que gaste -sé que es amarrete-
como a un diablo nadie, le quita el billete
pero, hágame al menos, alguna rebaja
que mejor no rimo con lo que me encaja
como anillo al dedo, como guante a mano
con fiel estilete de imperio troyano.
Que diga la gente que lo quiere sano
al hombre de versos, en boca y en cuello
que no hay pares/nones, y a pelear por ello.
Les dejo la posta a dos estorninos
que mofan las rimas del tito Sabino,
y si tienen dudas de si soy su novia,
dirémosle: no haga pregunta tan obvia,
que el Juancar se estresa y por ahí suspende.
Todo su reinado, ay, de mí depende…
Lo acompaño adentro, que tocan el timbre
siga reposando en sillita de mimbre
que le espera un día, ¡zar, que tarde se hizo
y yo todavía no preparé el guiso!...
Bueno, compañero de raya y sombrero
lo dejo a gustito, cuídese un poquito.
A las compraditas que muestran escotes
les digo: mis niñas, el viejo chambote
es de una argentina a la que llaman prima,
por asociaciones que hacen monigotes
el año del chivo en que subo a la cima.

Presto no hace falta que el cuento se sepa
porque, yo my darlings soy ¡VIVA LA PEPA!

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