viernes, 11 de enero de 2008

COMO AQUELLA CAMPESINA

Como aquella campesina
que contaba el Joven Plinio
se arrojó en el lago Como
atada con su marido
para aliviar sus dolencias,
para aliviarle el quejido
me descolgué de la vida,
de la alegría del beso.

Me dejé morir un día
por curarle las heridas,
entregándole mis huesos.
¿Qué accionar necio o sublime
perturbó mi entendimiento?

Mi amante ha sobrevivido,
en la huella del recodo
gozando libre a su modo,
fogoso elixir querido.
Quien lo consabido niega
no encuentra en ello escarmiento.
Mi cuna de piedra cruje,
mi tumba la arropa el viento.

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