domingo, 2 de diciembre de 2007

EL PULPO

Todos me llaman el pulpo,
una boca, ocho tentáculos,
que brindan mil espectáculos,
me llaman y no los culpo


con el nombre de la Pulpo.
Bauticemos la pelota,
che mozo, sirva otra copa,
que esta noche yo la esculpo.


Y aunque pulpo de pulpera,
adicta a los payadores,
pónganme más tenedores,
que el que es pobre desespera.


Desde una cima cualquiera
con ranas en la paella,
me animo a cualquier botella,
y siempre habrá quien me quiera.


Alguno dirá: no es justo
que el gourmet de paladar,
se apresure a asegurar
que a su cena le doy gusto.


Y otro pondrá ceño adusto
al recordar que mi nombre
esconde al que más de un hombre
desea, aunque yo me asusto.


En sitios de calamares,
con salmones y ballenas,
me capturan en faenas
de Aquilón Entrambosmares.


Boquerones y mojarras,
pejerreyes y sardinas,
se pierden por la morfina
de mis huellas en guitarras.


Mis rimas crepusculares,
están en venta en mercados,
punto coma, entusiasmados,
las entonan los juglares.

Pecado de mis excesos,
de alma zen ser la mascota,
de Rey, de caballo y sota:
mandemé* algunos quesos.


Y como no tengo huesos,
encuentran los comensales,
que soy el bien de sus males,
mando fruta y mando besos.








Publicado en blog de clarin.com

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