viernes, 30 de noviembre de 2007

Negra Tomasa

Yo soy la negra Tomasa
de las huertas argentinas;
me paseo por la casa
con olor a lavandina.


Yo soy la negra Tomasa,
morocha de gabardina,
he venido a dar la guasa
y pretendo una propina.


Yo soy la negra, señores,
la negra de los pasillos,
vivo en calle Relatores,
esquina Cuatro sencillos.


Yo soy Tomasa, la negra
que las nubes le disipa,
yo bailo porque me alegra
y usted enciende la pipa.


Yo soy la dama asesina,
lagartita de los cuentos,
con anís y hesperidina
seguiré con mis inventos.


Me llaman la del plumero,
antes ni nombre tenía,
mi cantar, juro es sincero,
que caiga muerta Lucía.


Yo soy la negra Tomasa,
con las manitas de Dios,
lo digo con voz escasa,
y me arrodillo ante vos.

MIEDO DE VOLAR

Cuando tengas miedo de volar,
cuando tengas miedo de arriesgar,
y las emociones te ahoguen
con hiel la garganta,
degolla al vampiro
que te ataca
y goza, goza,
sueña escandalosas
luciérnagas de alas blancas.

El miedo es amigo de incordiar.
Sorprende al más fiel, al atacar
con cruda osadía, con fatua alegría,
nobles corazones en la madrugada.

No tengas miedo muchacho,
vete al final del pasillo
-te veo un poco amarillo-
descarga todo tu empacho.

Grita y escupe dolores
renegando del bolsillo
de cucurucho sencillo
que te encubre los temores.

La náusea se irá pasando
en canciones que agonizan,
de vez en cuando
aterrizas
aterrizas
aterrizas.